jueves, 15 de julio de 2010
jueves, 5 de noviembre de 2009
Greguerías, definiciones y otras conclusiones
- Pedales de bicicleta: maquinillas de cortar el pelo a las distancias.
- Pingüino: es una palabra atacada por las moscas.
- Los gansos andan en zapatillas.
- El ciprés es un pozo que se ha hecho árbol.
- La mariposa lleva a su gusano de viaje.
- Sólo el poeta tiene reloj de luna.
- El gato tiene pelo de presidiario.
- La cebra es un animal que luce por fuera su radiografía interior.
- Idem" es una palabra ahorradora.
- Al ombligo le falta el botón.
- En el río pasan ahogados todos los espejos del pasado.
- Los cocodrilos están siempre en pleno concurso de bostezos.
- La serpiente mide el bosque para saber cuantos metros tiene y decírselo al ángel de las estadísticas.
- Los dulces finos son servidos en diminutos paracaídas.
- El café con leche es una bebida mulata.
- Estamos mirando el abismo de la vejez y los niños vienen por detrás y nos empujan.
- Tenía tan mala memoria que se olvidó de que la tenía y comenzó a recordarlo todo.
- Mientras nos bañamos se nos ahogan algunos recuerdos.
- Trineos: mecedoras para la nieve.
- Era un pintor tan viejo que se le habían quedado los pinceles calvos.
- El acordeón tenía los pantalones rotos.
- Aquel despacho olía a libros malos.
- Los cereales son náufragos perdidos en la leche, la cuchara es el barco que los rescata.
- El mar es azul porque el cielo destiñe cuando llueve.
- Cuando caen rayos hay que decir ¡pa-taa-taaa!
A Ramón Gómez de la Serna le debemos más de una, greguería me refiero. Fue allá por los inicios del siglo XX cuando este humilde caballero español soltó la melena de las vanguardias y se paseó por las ciudades de una España tan ancha como la cintura de un alfiler. Empezó participando en tertulias de aquel Café Pombo, alojado en una calle de librerías y tiendas ortopédicas, y no dejó de escribir, dejando a su paso y tras él una prolífica y vasta obra que llega hasta nuestros días.
Ser capaz de imitar de tal manera los distintos cantares de un gallo y escribir obras como Automoribundia, sólo puede ser fruto de la mente de un genio hecho persona.
- Enlace de interés sobre Ramón Gómez de la Serna.
- Enlace desde el que podemos acceder a un interesante vídeo-reportaje sobre el autor y su vida.
miércoles, 7 de octubre de 2009
El chiste y su chistosidad
-¡Alto ahí! soy Robin Hood, yo le robo a los ricos para darle a los pobres.
Y el mendigo le contesta:
-Uuuuy, yo soy el más pobre de los pobres.
-¿En serio? -le dice Robin Hood-, entonces, toma, y le empezó a dar bolsas y bolsas de oro, y joyas.
El mendigo, feliz, dio saltos de alegría y gritó:
-¡Soy rico! ¡Soy rico!
A eso le salta el enmascarado y le vuelve a decir:
-¡Alto ahí, soy Robin Hood!
Del chiste la Rae dice:
(De chistar).
1. m. Dicho u ocurrencia aguda y graciosa.
2. m. Dicho o historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa. Muchas veces se presenta ilustrado por un dibujo, y puede consistir solo en este.
3. m. Suceso gracioso y festivo.
4. m. chanza. Hacer chiste de algo
5. m. Dificultad, obstáculo. La preparación de esta comida no tiene ningún chiste
1. m. coloq. Am. chiste que no produce risa.
1. m. El Salv. y Perú. El de asunto obsceno o impúdico.
1. loc. verb. coloq. Advertir el fin disimulado con que se dice o hace algo.
1. loc. verb. coloq. Dar en el punto de la dificultad, acertar.
1. loc. verb. irón. tener gracia (‖ resultar agradable).
2. loc. verb. Am. Tener alguna dificultad.
Sólo es un chiste. Y al leerlo desdibujo la imagen de muchos de los hechos que en las noticias puedo ver y escuchar. Suelen ser temas relacionados con la política, con el fraude, con la mentira y la falsedad. Me ha hecho reir; una sonrisa de esas que tienen un perfil de tristeza.
Aunque intenté continuar con la lectura de El chiste y su relación con el inconsciente, me fué imposible. Tan denso e irrespirable. Se necesitan razones, de peso, para racionalizar el sentido de un chiste, desde su origen, desde quién, cuándo y cómo lo cuenta, hasta la reacción del que lo recibe. Además, en el libro hay que contar con que fue escrito a principios del siglo XX, el humor entonces no era lo que hoy entendemos por humor, quizá gual de básico o complejo, pero eran otras las cuestiones sobre las que reirse, y más restringidos los "lugares" en los que encontrar sentido del humor. A través de distintos paradigmas, Freud analiza el chiste y su relación con la parte más inconsciente del individuo analizando obras de teatro y películas que fueron llevadas al cine, aún cuando el cine era mudo.
Lo cierto es que un chiste puede terminar siendo, y de hecho creo que lo es, una forma socialmente aceptada de criticar aquello que con otras palabras quizá no se diría. Se juega con la polisemia de las palabras, el doble sentido, y si tú quieres, cuádruple o quíntuple. La información sigue siendo la misma, pero el mismo chiste no causa iguales reacciones en cada cual.
Sin embargo, hay algo más que contribuye a despertar una tímida sonrisa, una sonora carcajada o una sencilla muestra de indeferencia e incomprensión: el ahorro de un gasto psíquico. Lo absurdo. Lo que sale fuera de la norma, de lo políticamente correcto, de lo habitualmente sabido, de lo ya dicho.
Yo he sido siempre una fiel seguidora del humor, y a veces amor, absurdo. De ese que unos llaman malo o simplón. Véase como ejemplo:
Ejemplo 1:
Llega un barco a un muelle y rebota.
Fin. Apoteósico, pero fin.
Ejemplo 2:
- Mamá mamá, en el colegio me llaman imbécil...
- ¿Y a mi qué?
- A ti puta.
Ejemplo 3:
-¿Qué es marrón por fuera, verde por dentro y atraviesa paredes?
-Un kiwi fantasma.
Y en este orden de cosas surrealistas, mi ídolo entre los noídolos que yo tengo. Os dejo con Dory, su amnesia, el idioma balleno y su sigue nadando, sigue nadando, sigue nadando, nadando, nadando, nadando...
miércoles, 22 de julio de 2009
Los chaquetillas rojas

- Visto en Plétora de piñetas