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domingo, 6 de julio de 2014

te dejo

Once upon a swan por TomekKarol


cierro los ojos
y te dejo
bajo la danza de mis pies
aún late tu sangre
y mi hiel

después de la guerra
letra a letra
entre el hasta siempre
y el hasta ayer

(te dejo)

sobre el abismo de agua
donde se deshacen
centímetros de ternura
y palabras de papel

(te dejo)

en la arquitectura del viento
donde se encuentran
bandadas de cisnes
y horizontes de miel

(te dejo)

cierro los ojos
y te dejo volver


viernes, 8 de noviembre de 2013

Pequeña magnolia






Yo quería decir que,
al final del día,
cuando has estrujado las calles
donde nunca vivirás,
escarbas en la tierra
y buscas un lugar.

Yo quería decir que,
cuando tus ojos de luna
se apagan,
clavas las uñas
en la hierba
y nadie te puede consolar.

Sí, 
yo quería decir que,
todos los cuerpos
que desentierras
son flores que nadie supo amar
violetas y amapolas y lirios,
y la palma de tu mano
meciendo su fragilidad.

Quise decirte que,
plantas semillas
bañadas en sal,
y suspiras a una tierra
que enmudece al verte llorar.

Quise decirte,
pequeña magnolia,
no llores más,
no hay tierra seca,
ni flor que resucitar.
Alza las manos
ha llegado la paz.

Aida H.C




domingo, 28 de abril de 2013

¿Quién muere?


Martha Madeiros
Martha Medeiros


Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.

Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.

Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.

Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

La muerte lenta

Este precioso poema se ha atribuido muchas veces erróneamente al gran Pablo Neruda. Sin embargo, su autoría pertenece a la fluminense Martha Medeiros (1961), periodista y poeta, quien lo publicó el 1 de Noviembre de 2000, día de los Difuntos, en el periódico Non-Stop, Crônicas do Cotidiano bajo el título "A Morte Devagar".

No muráis lentamente.

Fuentes:

jueves, 7 de marzo de 2013

Esperas

Dos de los poemas inéditos de Mario Benedetti.



se oyen pasos
de alguien que no llega nunca

uno sigue esperando
sin responder a nadie
entre otras cosas porque
las sombras no preguntan
uno estira el silencio
abandonado y torpe
con los ojos abiertos
y la esperanza inmóvil
el cielo está tan lejos
y la tierra tan cerca
que no vale la pena
soñar con el futuro

en secreto se aguardan
noticias del vacío
y sin embargo nadie
se asoma entre la niebla

domingo, 17 de junio de 2012

A la puta que se llevó mis poemas


Algunos dicen que debemos eliminar del poema 
los remordimientos personales, 
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero 
¡Por Dios! 
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias! 
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores! 
¡Es intolerable! 
¿Tratas de joderme como a los demás? 
¿Por qué te no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente 
lo sacan de los dormidos y borrachos pantalones enfermos en el 
rincón 
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete 
de cincuenta, 
pero mis poemas no. 

No soy Shakespeare 
pero puede que algún día ya no escriba más, 
abstractos o de los otros; 
siempre habrá dinero y putas y borrachos 
hasta que caiga la última bomba, 
pero como dijo Dios, 
cruzándose de piernas: 
"veo que he creado muchos poetas
pero no tanta poesía"

A la puta que se llevó mis poemas

lunes, 12 de julio de 2010

13.




explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome



Me sobrecogen las palabras que nunca le oí decir, las que deseé que fueran suyas. Y esa pequeña perla, seguirá vibrando.


jueves, 10 de junio de 2010

Verano frío


Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto
de 32, exige lectura
de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma,
b) toda su piel liviana
para los besos, c) mirada
verde para desafiar el infortunio
de las tormentas; no va a las casas
ni tiene teléfono, acepta
imantación por pensamiento. No es Venus;
tiene la voracidad de Venus.

Enigmas de la deseosa

domingo, 6 de diciembre de 2009

Te deseo

Un día de invierno, mientras me aventuraba a cruzar una carretera pasando por encima de la mediana, un folio enrollado sobre sí mismo se acercó tímidamente hasta mis botas. Si fuera franca y menos fantasiosa, diría que sencillamente el impulso del aire que levantó uno de los vehículos al pasar, hizo que el rollo de papel llegase hasta mis pies.

Cuando lo miré por primera vez, dudé entre aprovechar y cruzar la carretera o agacharme a recogerlo. Tuve la necesidad de hacer lo segundo. Me sorprendió comprobar lo pulcro que estaba el folio pese a estar deambulando en mitad de ninguna parte. Hacía frío y recuerdo que tuve que quitarme el guante derecho para poder desenrollar la gomilla que lo rodeaba. Se dilataron mis pupilas y comencé a leer aquellas palabras escritas a mano, quizá, quién sabe, con una pluma Montblanc o un Bic negro.

Aún no siendo el mejor de los sitios para saborear una lectura, no pude seguir mi camino. Imantados en la oscuridad, mis ojos y aquellas letras, siguieron juntos desde la primera palabra hasta la última.

Deseo que un ápice de la emoción que yo sentí al leerlo traspase esta pantalla, llegue al corazón y la mente de quien ahora lo lea.

Te deseo primero que ames, y que amando también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que influyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera te sentirás bien por nada.

Te deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez al año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío", sólo para que quede claro quien es el dueño de quien.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estéis exhaustos y sonrientes, habléis sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo nada más que desearte.

- Buscando por la red he visto que, en realidad, este texto es un poema y no está escrito en prosa. Sin embargo, y por el tremendo cariño que le tengo, he querido reproducir el texto tal cual yo lo encontré escrito.

- Investigando más profundamente, descubro que este poema tiene una autoría dudosa e incierta, pero que muy posiblemente sea obra del periodista y poeta contemporáneo Sergio Jockymann (Brasil 1930), quien publicó estas palabras en el Jornal Folha da Tarde de Porto Alegre, allá por 1980. En Internet, sin embargo, son muchos los que erróneamente atribuyen el poema a Victor Hugo.

- Aquí podéis ver la versión original del poema en portugués.





miércoles, 14 de octubre de 2009

Perder


Fotograma de la película Up: Una aventura de altura.


Dominar el arte de perder no es difícil;
cuántas cosas parecen estar hechas con el propósito
de que se pierdan, su pérdida no es un desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la inquietud
de perder las llaves de las puertas, esa hora que pasa tontamente.
Dominar el arte de perder no es difícil.

Ahora ve más lejos, pierde con más rapidez:
lugares, nombres, y donde fuera que pretendieras
viajar. Nada de esto será un desastre.

Yo perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! También la última,
o penúltima, de mis tres adoradas casas se esfumó.
Dominar el arte de perder no es complicado.

Perdí dos ciudades, entrañables ambas. Y, lo que es peor,
un par de reinos que me pertenecían, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.

Hasta perdiéndote (tu voz cariñosa, ese gesto
que amo), no te habría mentido. Es evidente
que dominar el arte de perder no es tan difícil;
aunque quizá parezca (¡escríbelo!) un desastre.

Un arte
Elizabeth Bishop
Traducido por Aida H.C.
(me costó)


sábado, 1 de agosto de 2009

La ventana

Imagen de Moggierocket



Procura vivir de suerte
que al final de la partida,
saques de la muerte vida.
Anónimo

Una ventana y nada más quisiera,
un fervoroso prólogo del vuelo,
que me instara a subir, con el modelo
de lo que se remonta en primavera.

Me bastaría sólo esa ligera
interrupción de muro y desconsuelo
para desvanecerme por el cielo
clara, sonora, libre, veradera.

De tanto que la sueño, una mañana
encontraré en mi cuarto a la ventana
llamándome con luminoso grito.

Desde que se abra, viviré de suerte
que me sorprenda el plomo de la muerte
volando en mi retazo infinito.

Sonatas de soledad (1954)