Con este video me doy cuenta de la falta que me hace repasar todo el inglés aprendido... Fíjense hasta que punto es necesario que en mi mente traduje "French Navy" por "Navidades francesas". Definitivamente debería alistarme en la marina, da igual si francesa o polaca; irme a recorrer océanos y mares que sólo puedes pisar varios metros por encima de ellos o, con algo de suerte, si te acompaña algún profeta estilo Moises.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Navidades francesas
Con este video me doy cuenta de la falta que me hace repasar todo el inglés aprendido... Fíjense hasta que punto es necesario que en mi mente traduje "French Navy" por "Navidades francesas". Definitivamente debería alistarme en la marina, da igual si francesa o polaca; irme a recorrer océanos y mares que sólo puedes pisar varios metros por encima de ellos o, con algo de suerte, si te acompaña algún profeta estilo Moises.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Parnaso
(Del lat. Parnāsus, y este del gr. Παρνασός).
1. m. Conjunto de todos los poetas, o de los de un pueblo o tiempo determinado.
2. m. Colección de poesías de varios autores.
sábado, 12 de diciembre de 2009
domingo, 6 de diciembre de 2009
Te deseo

Cuando lo miré por primera vez, dudé entre aprovechar y cruzar la carretera o agacharme a recogerlo. Tuve la necesidad de hacer lo segundo. Me sorprendió comprobar lo pulcro que estaba el folio pese a estar deambulando en mitad de ninguna parte. Hacía frío y recuerdo que tuve que quitarme el guante derecho para poder desenrollar la gomilla que lo rodeaba. Se dilataron mis pupilas y comencé a leer aquellas palabras escritas a mano, quizá, quién sabe, con una pluma Montblanc o un Bic negro.
Aún no siendo el mejor de los sitios para saborear una lectura, no pude seguir mi camino. Imantados en la oscuridad, mis ojos y aquellas letras, siguieron juntos desde la primera palabra hasta la última.
Deseo que un ápice de la emoción que yo sentí al leerlo traspase esta pantalla, llegue al corazón y la mente de quien ahora lo lea.
- Buscando por la red he visto que, en realidad, este texto es un poema y no está escrito en prosa. Sin embargo, y por el tremendo cariño que le tengo, he querido reproducir el texto tal cual yo lo encontré escrito.
Te deseo primero que ames, y que amando también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante; no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que influyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera te sentirás bien por nada.
Te deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez al año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío", sólo para que quede claro quien es el dueño de quien.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estéis exhaustos y sonrientes, habléis sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo nada más que desearte.
- Investigando más profundamente, descubro que este poema tiene una autoría dudosa e incierta, pero que muy posiblemente sea obra del periodista y poeta contemporáneo Sergio Jockymann (Brasil 1930), quien publicó estas palabras en el Jornal Folha da Tarde de Porto Alegre, allá por 1980. En Internet, sin embargo, son muchos los que erróneamente atribuyen el poema a Victor Hugo.
- Aquí podéis ver la versión original del poema en portugués.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Alicia y sus amigos
martes, 10 de noviembre de 2009
Paseo inesperado
Sigo andando. Hace sol y la piel de mi cara lo agradece. Siento: puestos ambulantes, olor a comida casera, ruido de coches que pitan, niños con sus mochilas, tacones altos resonando, pareja que se besa la nariz en el semáforo (qué oportunos son los semáforos estando en pareja, tanto si es para darle un beso como un empujón), niñita que no quiere sentarse en el carricoche.
Llego hasta San Juan de Dios y a la altura del Hospital San Rafael (de Santos está repleto el camino), me duele un gemelo. Ya se sabe, los niños de hoy en día dan mucho que hacer y más aún si no sabes quién es el padre. Me siento. Observo como gente sube y baja por la calle. Mientras, yo relajo los músculos de mis piernas en un unconfortable banco. Un grupo de tres chicos jóvenes con aspecto de despreocupación están hablando. De repente uno de ellos alza más la voz y dice:
"Prefiero que mi mamá se enganche al crack que al Hola o al Qué me dices!"
Pero lo cierto es que no. No depende en absoluto del uso o abuso que hagas de una droga como el crack o de un programa del corazón. Podemos justificarlo, podemos encontrar detonantes... decir, por ejemplo: veo los programas del corazón, porque en la televisión no dan otra cosa; o decir: Consumo *ponaquíladrogaquemásrabiatedé* porque mis amigos lo hacen. Pero al final, quien toma esa decisión eres tú. Luego se trata, una vez más, de decidir.
No sé hasta qué punto es mejor consumir crack que revistas del corazón, o viceversa. Lo que sí sé es que aplaudo a aquellos que hacen lo que quieren hacer, no porque la sociedad les arrastre a ello, no porque no les quede más remedio, no porque otros lo hagan, esté de moda, se venda barato o por lo que piensen los demás.
En otro orden de conclusiones, y sin más argumento que la propia hilaridad de mis pensamientos, creo que las personas que ponen los nombres a las revistas del corazón y los que ponen los nombres a algunas drogas, estando dentro de ese mundo y usando ese argot, deben tener una limitada capacidad imaginativa, cosa que seguramente es muy normal teniendo en cuenta con qué ejercitan sus neuronas.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Greguerías, definiciones y otras conclusiones

- Pedales de bicicleta: maquinillas de cortar el pelo a las distancias.
- Pingüino: es una palabra atacada por las moscas.
- Los gansos andan en zapatillas.
- El ciprés es un pozo que se ha hecho árbol.
- La mariposa lleva a su gusano de viaje.
- Sólo el poeta tiene reloj de luna.
- El gato tiene pelo de presidiario.
- La cebra es un animal que luce por fuera su radiografía interior.
- Idem" es una palabra ahorradora.
- Al ombligo le falta el botón.
- En el río pasan ahogados todos los espejos del pasado.
- Los cocodrilos están siempre en pleno concurso de bostezos.
- La serpiente mide el bosque para saber cuantos metros tiene y decírselo al ángel de las estadísticas.
- Los dulces finos son servidos en diminutos paracaídas.
- El café con leche es una bebida mulata.
- Estamos mirando el abismo de la vejez y los niños vienen por detrás y nos empujan.
- Tenía tan mala memoria que se olvidó de que la tenía y comenzó a recordarlo todo.
- Mientras nos bañamos se nos ahogan algunos recuerdos.
- Trineos: mecedoras para la nieve.
- Era un pintor tan viejo que se le habían quedado los pinceles calvos.
- El acordeón tenía los pantalones rotos.
- Aquel despacho olía a libros malos.
- Los cereales son náufragos perdidos en la leche, la cuchara es el barco que los rescata.
- El mar es azul porque el cielo destiñe cuando llueve.
- Cuando caen rayos hay que decir ¡pa-taa-taaa!
A Ramón Gómez de la Serna le debemos más de una, greguería me refiero. Fue allá por los inicios del siglo XX cuando este humilde caballero español soltó la melena de las vanguardias y se paseó por las ciudades de una España tan ancha como la cintura de un alfiler. Empezó participando en tertulias de aquel Café Pombo, alojado en una calle de librerías y tiendas ortopédicas, y no dejó de escribir, dejando a su paso y tras él una prolífica y vasta obra que llega hasta nuestros días.
Ser capaz de imitar de tal manera los distintos cantares de un gallo y escribir obras como Automoribundia, sólo puede ser fruto de la mente de un genio hecho persona.
- Enlace de interés sobre Ramón Gómez de la Serna.
- Enlace desde el que podemos acceder a un interesante vídeo-reportaje sobre el autor y su vida.
domingo, 18 de octubre de 2009
Niñas bonitas

Imagen de Tinta China2007
Podemos fingir que nunca antes nos hemos visto. Si quieres, podemos cruzarnos en la calle San Juan de Dios y contener la respiración. Ser mudas en ese instante fotográfico y velar el cliché. Podemos, también, hacernos un guiño y confirmar lo que temíamos: tú eres tú, yo soy yo. A grandes verdades, sonoras carcajadas. Es el momento. Fugaz pero inolvidable.
Buscando el final, alguna ha abierto los ojos y ya no está. Y aquí, en este mundo de colores sin parangón, sólo el aire sabe que hemos compartido estancia. Será doloroso si lo piensas y no lo digieres cual pienso; si lo sueñas y no lo vives; si te dan por loca y no eres más que una niña bonita.
No importa. Ambas, cientos, miles, millones de niñas bonitas han de buscar el final del tobogán. Esquivaremos la nimia, pequeña e inexistente idea de que hubo un momento en el que compartimos la misma verdad.
Entre tú y yo, sólo niñas bonitas.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Perder
cuántas cosas parecen estar hechas con el propósito
de que se pierdan, su pérdida no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la inquietud
de perder las llaves de las puertas, esa hora que pasa tontamente.
Dominar el arte de perder no es difícil.
Ahora ve más lejos, pierde con más rapidez:
lugares, nombres, y donde fuera que pretendieras
viajar. Nada de esto será un desastre.
Yo perdí el reloj de mi madre. ¡Y mira! También la última,
o penúltima, de mis tres adoradas casas se esfumó.
Dominar el arte de perder no es complicado.
Perdí dos ciudades, entrañables ambas. Y, lo que es peor,
un par de reinos que me pertenecían, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.
Hasta perdiéndote (tu voz cariñosa, ese gesto
que amo), no te habría mentido. Es evidente
que dominar el arte de perder no es tan difícil;
aunque quizá parezca (¡escríbelo!) un desastre.
lunes, 12 de octubre de 2009
Llena
Llena tu vida con sonrisas, con canciones, con camisetas, con lunes por la mañana, domingos por la tarde; llena tu vida de películas, de palomitas, de sueño, de agua, de frío, de calor, de sudor.
bal
do
sas,
de puertas, de tierra, de hierba, de barcos, de bicicletas, de armarios, de cajas, de toallas, de esponjas, de lápices, de estuches; de libros, de páginas, de sueños, de pesadillas, de cansancio, de energía; de horas.
Llénala de nubes.
Atraviesa el denso aire que te rodea. Descubre que es respirable, traslúcido, invisible al tacto, perfectamente irreal, universalmente temido y verdaderamente inofensivo.
Hoy dejo dos vídeos que son parte de la bso de la película Tu la letra y yo la música. Aconsejo ver los vídeos por orden de aparición. El segundo es, simplemente, genial.
P.D.: Quiero tener trece años, ponerme orejitas de ratón, sentarme con mis amigas en la cama y cantar juntas la primera canción bonita que queramos cantar.
miércoles, 7 de octubre de 2009
El chiste y su chistosidad
-¡Alto ahí! soy Robin Hood, yo le robo a los ricos para darle a los pobres.
Y el mendigo le contesta:
-Uuuuy, yo soy el más pobre de los pobres.
-¿En serio? -le dice Robin Hood-, entonces, toma, y le empezó a dar bolsas y bolsas de oro, y joyas.
El mendigo, feliz, dio saltos de alegría y gritó:
-¡Soy rico! ¡Soy rico!
A eso le salta el enmascarado y le vuelve a decir:
-¡Alto ahí, soy Robin Hood!
Del chiste la Rae dice:
(De chistar).
1. m. Dicho u ocurrencia aguda y graciosa.
2. m. Dicho o historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa. Muchas veces se presenta ilustrado por un dibujo, y puede consistir solo en este.
3. m. Suceso gracioso y festivo.
4. m. chanza. Hacer chiste de algo
5. m. Dificultad, obstáculo. La preparación de esta comida no tiene ningún chiste
1. m. coloq. Am. chiste que no produce risa.
1. m. El Salv. y Perú. El de asunto obsceno o impúdico.
1. loc. verb. coloq. Advertir el fin disimulado con que se dice o hace algo.
1. loc. verb. coloq. Dar en el punto de la dificultad, acertar.
1. loc. verb. irón. tener gracia (‖ resultar agradable).
2. loc. verb. Am. Tener alguna dificultad.
Sólo es un chiste. Y al leerlo desdibujo la imagen de muchos de los hechos que en las noticias puedo ver y escuchar. Suelen ser temas relacionados con la política, con el fraude, con la mentira y la falsedad. Me ha hecho reir; una sonrisa de esas que tienen un perfil de tristeza.
Aunque intenté continuar con la lectura de El chiste y su relación con el inconsciente, me fué imposible. Tan denso e irrespirable. Se necesitan razones, de peso, para racionalizar el sentido de un chiste, desde su origen, desde quién, cuándo y cómo lo cuenta, hasta la reacción del que lo recibe. Además, en el libro hay que contar con que fue escrito a principios del siglo XX, el humor entonces no era lo que hoy entendemos por humor, quizá gual de básico o complejo, pero eran otras las cuestiones sobre las que reirse, y más restringidos los "lugares" en los que encontrar sentido del humor. A través de distintos paradigmas, Freud analiza el chiste y su relación con la parte más inconsciente del individuo analizando obras de teatro y películas que fueron llevadas al cine, aún cuando el cine era mudo.
Lo cierto es que un chiste puede terminar siendo, y de hecho creo que lo es, una forma socialmente aceptada de criticar aquello que con otras palabras quizá no se diría. Se juega con la polisemia de las palabras, el doble sentido, y si tú quieres, cuádruple o quíntuple. La información sigue siendo la misma, pero el mismo chiste no causa iguales reacciones en cada cual.
Sin embargo, hay algo más que contribuye a despertar una tímida sonrisa, una sonora carcajada o una sencilla muestra de indeferencia e incomprensión: el ahorro de un gasto psíquico. Lo absurdo. Lo que sale fuera de la norma, de lo políticamente correcto, de lo habitualmente sabido, de lo ya dicho.
Yo he sido siempre una fiel seguidora del humor, y a veces amor, absurdo. De ese que unos llaman malo o simplón. Véase como ejemplo:
Ejemplo 1:
Llega un barco a un muelle y rebota.
Fin. Apoteósico, pero fin.
Ejemplo 2:
- Mamá mamá, en el colegio me llaman imbécil...
- ¿Y a mi qué?
- A ti puta.
Ejemplo 3:
-¿Qué es marrón por fuera, verde por dentro y atraviesa paredes?
-Un kiwi fantasma.
Y en este orden de cosas surrealistas, mi ídolo entre los noídolos que yo tengo. Os dejo con Dory, su amnesia, el idioma balleno y su sigue nadando, sigue nadando, sigue nadando, nadando, nadando, nadando...
sábado, 3 de octubre de 2009
La era de los sinrrelojes

Mi padre se empeñaba en enlazar a mi muñeca relojes Flick&Flak. Eran coloridos, originales y curiosos. Gustaba siempre de llevar mi reloj a todas partes y ser consciente de su compañía. Quizá el reloj no pensaba lo mismo de mí, dado que siempre, de una forma u otra, acababa por desatarse y perdérseme, vete tú a saber en qué lugar de los cientos en los que me escondía. Lógicamente mi padre me pedía cuentas.
¿Qué has hecho con el reloj? –me preguntaba él-.
¿Yo? –contestaba, sintiéndome ajena a la pregunta-.
Todos estaréis de acuerdo en que los adultos, a veces, preguntan cosas irremediablemente irrisorias. Si yo me ciño el reloj correctamente a la muñeca y a las dos horas no está donde yo lo puse, queda claro que ha sido el reloj el que se ha marchado por sus propias manillas. Lo que sucede es que aquellos relojes debían repudiarme por alguna razón que yo desconocía por completo. No fue uno. No. Por esta muñeca izquierda, han pasado catorce relojes de distintas marcas, tipos y colores.
Me cansé de recibir castigos por pérdidas relojeras incontroladas. Me desligué de los relojes. No more time in a watch. Finito. Sanseacabó. Bienvenida a la era de los sinrrelojes, me dije.
Desde entonces hasta ahora, distintos relojes me han hecho guiño. Y con veintiún años, un reloj de madera, moderno y pulcro, se presentó en mi vida en forma de recuerdo familiar. De su redondeada cara sólo pude pensar: “parece amable”. Inocente de mí. Aquella misma noche aquel adorable reloj se quedó parado a la una de la madrugada, tras una agónico tictac de dos horas, el silencio pudo con él; fue muerte súbita. Y nadie, ni siquiera yo, hizo nada por insuflarle un último hálito de vida.
R.I.P. (Rest In Peace)
Lo cierto es que, quizá creáis desorbitadas mis ideas, pero yo creo que aquel reloj se pasó gran parte de la noche susurrándome grandes palabras en mi hueca habitación, hasta que finalmente falleció por haber agotado su juventud. Los relojes están destinados a dar la hora, sea correcta o incorrecta. Y nadie les ha preguntado si quieren tener que ser los portadores de esa gran desidia que es el paso del tiempo. No quieren, por eso se (me) pierden, se (me) paran. Sencillamente no desean ser el objeto de odio de tantos cientos de personas un lunes a las siete de la mañana. No desean ser los que transmitan la trágica noticia de que tu fantástica hora de deontología y derecho de la información va a comenzar.
Así que, una vez comprendí el gran mensaje, decidí que todos los relojes que hubiera en mi vida irían a destiempo. Y en los restos del redondeado reloj de madera, siguen siendo la una de la madrugada del día en que supe el verdadero deseo de (casi) todos los relojes del mundo.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
miércoles, 5 de agosto de 2009
El World Science Festival y el poder de la música
En concreto el creativo músico interviene en un foro sobre música y neurología del World Sciencie Festival en el que pone de manifiesto que la música, y la escala pentatónica, está dentro de todos nosotros, aún sin saberlo, y que somos capaces de hacer música apartir de una sencuencia de sólo 4 notas, luego él la completa y el público, genialmente, le sigue de una forma intuitiva.
sábado, 1 de agosto de 2009
La ventana
que al final de la partida,
saques de la muerte vida.
Una ventana y nada más quisiera,
un fervoroso prólogo del vuelo,
que me instara a subir, con el modelo
de lo que se remonta en primavera.
Me bastaría sólo esa ligera
interrupción de muro y desconsuelo
para desvanecerme por el cielo
clara, sonora, libre, veradera.
De tanto que la sueño, una mañana
encontraré en mi cuarto a la ventana
llamándome con luminoso grito.
Desde que se abra, viviré de suerte
que me sorprenda el plomo de la muerte
volando en mi retazo infinito.
miércoles, 22 de julio de 2009
Los chaquetillas rojas

- Visto en Plétora de piñetas
martes, 21 de julio de 2009
Uno por ciento. Esquizofrenia

No pensaba ver más de diez minutos, pero las voces de aquellos que padecen esta enfermedad crónica me han hecho querer seguir escuchando. Ciento diez minutos que no tienen desperdicio. Acompaña la sinceridad y transparencia con la que sientes que hablan todas y cada una de las personas que transcurren en la pasarala de este documental. Médem expone los hechos y las circunstancias desde varias perspectivas: la de los enfermos, la de los familiares y la de los especialistas médicos.
Un uno por ciento de la población mundial padece esquizofrenia. 52 millones de personas en todo el mundo. Una de cada 100. Sin embargo, cada caso constituye una desgracia única e incomparable. Desmiga familias y aturde lo extraordinario de cada ser transformándolo en algo incomprensible, incluso para el propio enfermo.
Me llama especialmente la atención una pregunta que lanza una de las psicólogas:
"¿Cómo es posible que el mundo se haya organizado civilizadamente con unos niveles de exclusión tan grandes y tan justificados socialmente, politicamente, institucionalmente, cientificamente...?".
Hay quien por no tener no tiene ni voz, pero si ideas, pensamientos y sentimientos que caben dentro de sí. Ese mundo no es otro que el que cada cual, al margen de su cultura, su nacionalidad, su política y su lengua, teje en su interior. Las personas enfermas de esquizofrenia poseen ese mundo con más conciencia de su propia existencia, sin embargo, también carecen de la posibilidad de ejercer control sobre él. Pierden el dominio de sus vidas, pero también de sus pensamientos y, por tanto, también pierden la libre voluntad para pensar lo que les plazca.
Que existan personas capaces de sobreponerse a tales circunstancias, es lo realmente extraordinario.
Si queréis ver el reportaje documental, está disponible en Google Videos. Aquí lo tenéis.
Ver video de Uno por ciento. Esquizofrenia
lunes, 13 de julio de 2009
Volé
Surgió como una obligación. En sus orígenes este blog fue una práctica de una asignatura de segundo de periodismo llamada "Nuevas Tecnologías". La causa se hizo efecto, pero el efecto no fue causa. Duró lo que dura un suspiro.
A día de hoy han sido una serie de circunstancias las que me han hecho replantearme si realmente deseo renovar esta bitácora de aquello que no se haga invisible a mi mirada, de aquello que me apetezca compartir con quién quién sabe quién.
Finalmente he decidido que sí, que parte de las fuerzas que siento que tengo ahora se han convertido en movimiento sobre el teclado de éste, mi humilde portatil. Que parte de las cosas que nunca dije sobre aquello que vi, sentí u oí, ahora, quizá merezcan ser escritas; quizá merezcan ser leídas.
Y quizá, y sólo quizá, haya vuelto para quedarme.